—¿Quieres besarme? Oh, oh... Acabo de recordar algo. Siempre me llamas mocosa, así que ¿por qué quieres besarme ahora, eh? ¿Estás interesado en las mocosas ahora? —preguntó con los ojos muy abiertos.
Luca puso los ojos en blanco y colocó la palma de su mano en su rostro, su mano era tan grande que cubría todo su rostro mientras la alejaba.
Ella tropezó hacia atrás mirándolo mientras él le daba la espalda frotándose la nuca y mirando al techo con los ojos cerrados.
—¿Qué pasó? ¿Cambiaste de opin