No hasta que aprendas la lección.
Su gran mano callosa agarró su trasero y le dio un fuerte apretón.
—D... ¿Damián? ¿Q... qué estás haciendo? —tartamudeó tratando de levantarse pero él presionó su mano en la parte baja de su espalda para mantenerla en la misma posición.
Su corazón estaba a punto de salirse de su pecho cuando un fuerte sonido resonó en la habitación mientras él la azotaba.
Ella saltó hacia adelante, sus ojos se abrieron de par en par y un grito silencioso salió de sus labios.
—Estabas siendo muy desobediente —re