Estaba loco.
Silvia miraba, desconcertada por su audacia. Cuando Violet no estaba, le confesaba sus sentimientos a Silvia y trataba de entrar en su habitación, encontrando formas de llegar a hablar con ella y ahora, cuando ella solo lo lamió un poco, comenzó a evitarla. Míralo mirando a Violet y sonrojándose como un maldito pervertido.
Silvia estaba furiosa, pero al mismo tiempo se sentía deprimida. ¿Se pasó de la raya? ¿Piensa en ella como una puta? La idea envía escalofríos amargos por su columna vertebra