Silvia se puso rígida en su lugar. Sus amplios ojos color avellana se fijaron en su rostro. Había sangre en su frente y se había deslizado por su ceja hasta su barbilla dejando un rastro.
Miró hacia la puerta cerrada con llave y se preparó. Esta vez no dejará que se le acerque. Ella usará su magia contra él si es necesario. Ella no sucumbirá a sus atrocidades.
Apretó los puños a los costados mientras sus ojos se arrastraban de nuevo hacia él solo para que su corazón se detuviera cuando notó ese