—¿Qué? —Rasmus preguntó, confundido.
Silvia lo fulminó con la mirada.
—No te atrevas a hacerte el inocente. En un lugar me confiesas tus sentimientos mientras que, en el otro lado, le presentas a Violet a tu familia. Desde lo que pasó en la cocina me has estado ignorando como una placa. Si odiabas tanto mi toque, deberías haberlo dicho en lugar de hacerme sentir mal por eso. La forma en que te sonrojaste de pie cerca de Violet. Lo vi todo, Rasmus —siseó, metiendo su dedo en su pecho mientras lo