Serena James
Salimos de la clínica horas de la mañana, agradezco a Dios que Gerard decidiera no acompañarnos, pero a la vez estoy nerviosa con la idea de quedarme a solas con mi esposo.
—Si estás aquí seguramente ya acabaste con la dama de rojo. — Aseguro con voz temblorosa.
— Algo así. —Me responde agarrando con fuerza el volante, es un tema difícil para él.
—Acabaste con ella ¿sí o no?,. Cuestiono, me fusta que me hable las cosas como son, esa mujer me asusta mucho, es peligrosa.
—Ella se exp