Capítulo 7
Le pedí a Luciano que lo dejara
—¡Basta! Por favor no es necesario.
Lo agarre del brazo y le supliqué con lágrimas en los ojos que nos alejaramos de allí, Daniel estaba en el suelo, lleno de rabia, lo veía temblar de enojo como pocas veces lo había visto en mi vida.
—¿Te quedó claro? Te quiero lejos de ella —Luciano respiraba agitado, parecía una bestia en una pelea, sus ojos estaban desorbitados.
—Ella es mía, se muere de amor por mi ¿Y si no me alejo que harás, imbécil?
En ese mome