Hasta aquí lo de…. Lo que pasa en Palm Beach, se queda en Palm Beach.
Me despierto a la mañana siguiente en la cama de Tyler, con el débil sonido de su murmullo proveniente de algún otro lugar del loft. Me toma unos segundos aturdidos darme cuenta de que está hablando por teléfono en lugar de tener una conversación unilateral con su refrigerador, que probablemente sea lo primero que pienso porque ya me estoy muriendo de hambre.
No es de extrañar, dado el entrenamiento que me dio.
Tres veces.
De