CAPÍTULO 80 Discusión

Los días de Indianna pasaron sin mayor novedad después de su transformación. Su cuerpo estaba físicamente exhausto, así que se la pasaba en cama la mayor parte del tiempo.

Tuvo muchas visitas. Los miembros de la manada venían a verla para felicitarla por su transformación. Todos se habían enterado de lo dolorosa que había sido y a todos les alegraba ver a su Luna recuperando las fuerzas.

Indianna sentía un extraño anhelo en su interior. Una parte de ella quería liberarse e irse hacia el bosque.

—Es tu loba —dijo Greyson, entrando a la habitación de Indianna y sentándose en su cama.

—¿Mi qué?

—Tu loba —repitió Greyson, entrelazando sus dedos con los de Indianna—. El lado hombre lobo dentro de ti ahora es el dominante debido a la transformación. Tu loba está viva dentro de ti y quiere que la dejes libre. Quiere salir a correr.

Indianna miró a Greyson. Se sentía extraño poder sentir y escuchar sus pensamientos ahora, tal como él podía escuchar los de ella.

En ese momento, Greyson estaba estresado. Había estado ocupado intentando encontrar a Rogue, pero Kimberly había estado causando problemas: andaba a escondidas por lugares donde no tenía permitido estar y provocándole problemas a los miembros de la manada. Una gran parte de sus pensamientos estaba dedicada a Indianna; quería asegurarse de que estuviera bien y a salvo.

Sin embargo, había algo extraño que Indianna sintió al entrar en sus pensamientos. Greyson dejaba que la mayor parte de su mente fluyera libremente, dándole a ella acceso total. Sin embargo, una parte de sus pensamientos estaba rodeada por una oscuridad que Indianna no lograba atravesar.

Era una nube negra que rodeaba una pequeña sección de los pensamientos de Greyson, bloqueándolos de Indianna como una pared.

—Una pared —susurró Indianna, entrecerrando los ojos con acusación—. ¡Después de todo este tiempo en el que yo no podía ocultarte mis pensamientos, tú me ocultas los tuyos a tan solo unos días de que por fin puedo entrar en tu cabeza! ¡Greyson, eso no es nada justo!

Greyson suspiró y apretó la mandíbula.

—La vida no es justa, cielo.

—¡Greyson! —Indianna ahogó un grito y soltó su mano de la suya, incorporándose en la cama—. ¿Qué es lo que no quieres que sepa? ¿Qué me estás ocultando?

—Si te lo dijera, arruinaría el propósito de haber bloqueado mis pensamientos en primer lugar —dijo Greyson encogiéndose de hombros.

—Aún me llevas la delantera. Puede que ahora tengamos acceso total el uno al otro, pero tú sigues sabiendo cómo dejarme fuera. Yo no puedo hacer eso. ¡Nunca he podido porque dijiste que no! ¡Me dijiste que no aprendiera a bloquear mis pensamientos, y no lo hice! —espetó Indianna—. ¡Y ahora tú lo estás haciendo de inmediato!

—Sabes por qué no quiero que seas capaz de dejarme fuera —dijo Greyson—. ¡Con Rogue rondando, no estás a salvo! Necesito acceso total a ti en todo momento. ¡No puedo arriesgarme a que te pase algo malo, Indie!

—Greyson, los dos sabemos que esa no es la razón completa —dijo Indianna, clavándole la mirada.

—Cielo, cálmate —ordenó Greyson, pero Indianna lo ignoró.

—No quieres que seamos iguales. Siempre quieres tener el control. Brooke me estaba contando que los Alfas son extremadamente protectores y dominantes, y todavía más con sus mates. Siempre me mandas, me dices qué hacer y te haces cargo. No te gusta que te den órdenes; te gusta darlas tú. Al no ser capaz de bloquearte de mi mente, estás por encima de mí. Significa que tienes más control sobre mí. Pensé que los Alfas y las Lunas debían ser iguales, pero no lo somos, Greyson.

Greyson apretó los dientes e intentó pensar en una respuesta.

No pudo.

Indianna tenía razón.

A él le gustaba mandar. Era un Alfa; la gente lo escuchaba y hacía lo que él decía. Estaba acostumbrado a salir con la suya y a que las cosas se hicieran solo a su manera. No quería que Indianna aprendiera a bloquear sus pensamientos porque era peligroso con Rogue cerca, pero también quería ser capaz de comunicarse con ella siempre. Nunca querría que nada se interpusiera entre él y lo que le pertenecía.

Indianna era su mate, y tenía razón. Él sí quería estar por encima de ella, pero lo quería para poder protegerla, cuidarla y asegurarse de que nunca le pasara ningún daño.

Pero la igualdad entre ellos no era lo que él quería.

El mundo de los hombres lobo era machista.

Extremadamente machista.

La mayoría de los hombres lobo eran hombres, y los hombres tenían el mayor poder. El Alfa, un varón, era el encargado. Su mate, la Luna, sí tenía cierto poder dentro de la manada, pero sus responsabilidades estaban ligadas a los miembros del grupo, no a los asuntos minuciosos que solo los "hombres" debían manejar.

A fin de cuentas, el Beta —otro lobo hombre— podía tener más poder sobre la Luna simplemente por el hecho de ser hombre y ella no. No importaría que ella fuera técnicamente de un rango más alto que él.

—Solo quiero protegerte —dijo Greyson.

—Puedes seguir haciendo eso aunque seamos iguales.

—Perdóname por ocultarte mis pensamientos —dijo Greyson.

—¿Puedes decirme qué eras lo que ocultabas?

—No.

—Entonces quiero que te vayas.

—Indie —dijo Greyson—, estás siendo dramática.

—No lo estoy siendo —espetó Indianna—. Puede que sientas haber ocultado tus pensamientos, pero eso no cambia el hecho de que lo estás haciendo. A menos que me vayas a decir qué estás ocultando, no quiero hablar contigo.

—Indianna —dijo Greyson, entrecerrando los ojos—. Estás siendo infantil. Ya basta.

Indianna se tensó ligeramente. No la había llamado Indie ni cielo. No podía recordar la última vez que la había llamado Indianna.

Estaba enojado.

—Ahí estás de nuevo —dijo ella en voz baja—. Diciéndome qué hacer.

—Parece que no puedo hacer nada bien contigo, ¿verdad? —espetó Greyson. Estaba enojado. Estaba estresado por las noticias que había descubierto sobre Rogue y le molestaba lo metiche que estaba siendo Indianna. Todo se le estaba juntando y estaba realmente furioso.

Le preocupaba terminar desquitando su enojo con Indianna sin necesidad.

—No, en este momento no —dijo Indianna, alzando la voz—. ¡Somos mates, Greyson! ¿No se supone que los mates deben escucharse y hablar entre ellos? ¿Compartir las cosas? ¿Por qué no puedes simplemente decírmelo?

—¿Por qué no puedes simplemente dejar de hacer preguntas? No te lo estoy diciendo por una razón. Confía en que lo hago por tu propio bien.

—¡Tú no decides qué es por mi propio bien! —gritó Indianna.

—¡Soy tu mate! —gruñó Greyson—. Claro que sí.

—¡Y estás siendo un mate maravilloso justo ahora! —siseó Indianna—. No quisiste decirme lo de Rogue y ahora tampoco me quieres decir esto. ¡Me enteré de lo de Rogue y también me voy a enterar de esto!

—Te vas a enterar cuando yo lo permita —dijo Greyson en voz baja—. Y solo entonces.

—¡Eres un imbécil! —exclamó Indianna—. ¡Deja de ser tan controlador!

—¡Deja de ser una perra metiche y deja de joder! —gritó Greyson, alzando la voz con un tono lleno de veneno.

Indianna soltó un leve jadeo y retrocedió. Greyson nunca le había hablado con semejante dureza.

—Vete —susurró ella.

—Indie... —dijo Greyson, soltando una maldición—. No quise que sonara así...

Intentó tomar la mano de Indianna, pero ella se alejó de él.

—¡No me toques!

—Indie...

—¡Lárgate de mi vista! Eres un cerdo, Greyson. ¡Vete!

—No.

—¡Ahora mismo! —gritó Indianna—. ¡Lárgate de una puta vez! ¡Ahora!

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