Cap85. El veneno de la víbora
—¡Claro que no!
—Te puedo dar consejos de como sobrevivir a estas fogatas, se pondrá bueno.
Elevé ambas cejas.
—¡Wow! Suena a que fuiste a muchas cuando eras el líder del grupo de los bobos populares.
—A un par, de hecho —presumió como si le restara importancia —. Pero ninguna era tan buena como esta.
—¿Ah, sí?.
—Es que hoy estás tú.
Sonreí con ternura, me acerqué de nuevo a él y antes de poder juntar nuestros labios en un pequeño beso, un resoplido escapó de los labios de Amanda.
—¡Ay, por fav