Ryan estaba sentado en su oficina, hojeando archivos, pero su mente no estaba en el trabajo.
No dejaba de pensar en Serena: en cómo lo había despedido esa mañana, en cómo lo había mirado sin rastro de emoción.
Le molestaba más de lo que quería admitir.
Justo entonces, se abrió la puerta de su oficina y Jefferson, su asistente personal, entró con un portapapeles en la mano.
"Señor, tiene reuniones consecutivas hoy", dijo Jefferson, repasando la lista.
"Ha estado posponiendo muchas, y ahora se es