Alexei
Nunca pensé que mi vida podría llegar a este punto, pero aquí estoy, sosteniendo la mano de Natalia mientras salimos del hospital. No amo a esta mujer, pero no puedo ignorar la culpa que me carcome por dentro. A mi lado, ella apenas es una sombra de la persona que alguna vez conocí, sus ojos llenos de rencor y su corazón endurecido por el odio. Odio hacia Anashia, el amor de mi vida, y hacia mí, aunque nunca lo admitiría en voz alta.
Las semanas desde la pérdida del bebé han sido un torb