Mundo ficciónIniciar sesión– Eres…eres tú – dijo Isobel mirando de nuevo a aquellos ojos de oro.
– Me alegra verle visitando mi hogar, bella Isobel – dijo aquel hombre cuya belleza asemejaba a la de adonis.
Isobel se quedo paralizada, aquel rostro hermoso de alabastro pulido en verdad era un poema a la belleza, su cabello negro, tan negro como el ébano y la noche mas oscura, se hacia notar incluso en las penumbras que los rodeaban dentro de la vieja abadí







