Capítulo —Bajo la piel del enemigo
Narrador:
La ciudad no le gustaba.
No por el ruido, no por la gente. Sino porque allí el instinto se ahogaba bajo concreto y luces artificiales.
Dilan llevaba horas sintiendo esa presión sorda en la nuca, esa sensación de estar caminando dentro de una jaula iluminada. El olor a gasolina, a metal caliente, a humanos apurados… todo le raspaba. No había bosque que escuchara. No había viento que contara la verdad. Solo luces que mentían y sombras que no pertenecían