Capítulo 30 —Te volviste mi única salvación
Narrador:
Caín la besó. Pero esta vez no hubo pausa, ni espacio para dudas. La tomó como si lo hubiera estado esperando desde siempre. Sus manos descendieron por la espalda de Aurora, reconociendo cada curva, redescubriéndola con un hambre que nada tenía de pacífica. La necesidad era cruda, brutal, desbordada. Ella gimió apenas cuando él la levantó en un solo movimiento, con la fuerza de quien ya no podía pensar, solo actuar.
La depositó sobre el escri