Capítulo 138 —No seré capaz de dejarte ir
Aurora no pegó ojo en toda la noche. Ni siquiera los tés magistrales de Sara, cargados de hierbas sedantes y fragmentos de magia antigua, lograron que su mente descansara. La ansiedad le corroía las entrañas; la idea de enfrentar a Caín después de su partida de la cabaña se había convertido en una presión constante sobre su pecho. Sabía que iba a obligarlo a romper un silencio que él había elegido como escudo, y si algo detestaba aquel vampiro por encima