Capítulo 134 —El peso de la corona y la sangre
Ernestina bajó las escaleras con una lentitud que denotaba el cansancio de los años. Cada crujido de la madera bajo sus pies parecía un eco de la tensión que acababa de dejar en el dormitorio. Al entrar en la cocina, el aire estaba saturado con el aroma de las hierbas que Sara ya estaba preparando. La bruja más joven se detuvo en seco, con un manojo de salvia en la mano, escrutando el rostro de su mentora.
—¿Cómo está ella? —preguntó Sara con un hil