Las heridas de Alexia estaban prácticamente sanadas, su cuerpo a pesar de que aún dolía un poco, la dejaba levantarse y caminar por sí misma. Pero ella no había querido eso, estaba en la cama desde aquella noche en el que se volvió a su cuarto. Apenas había comido, trataba de mantener su mente ocupada con algún libro porque no había podido dejar de pensar en su Luna.
La conversación con su hermano logró tranquilizar un poco su corazón, sabía que, a pesar de ser drástica con sus sentimientos, ya