Mundo de ficçãoIniciar sessãoRoberto llamó a la directora de la editorial para quedar con ella y cerrar los últimos flecos, pues el libro estaba ya a punto de terminarse y, además, quería hacerle una petición muy particular que sorprendería a Clara.
Nada más colgar, salió al jardín para jugar con los niños, que estaban probando unos patines que les habían regalado y dio un abrazo a su mujer por la espalda.
—Hola, cariño. ¿Con quién hablabas? —preguntó dándole un beso a su marido.
—Hola, mi amor. Esta







