Mundo ficciónIniciar sesiónEra domingo temprano y Roberto aprovechó que todos dormían para empezar a escribir el capítulo de su libro.
«Veo a mis hijos jugar y se me caen las lágrimas, no es solo porque sea sentimental sino porque tienen mucha suerte de poder jugar, pues en algunas épocas estarían trabajando, es algo que he descubierto en mi viaje a través de la historia. Me quedo dormido y tengo un sueño muy raro.
Soy una niña y tengo unos diez años, estoy en un taller haciendo hilos de seda, tengo que i







