Mundo ficciónIniciar sesión―Si, nena.
― ¿Seguro?
―Eva...
―Bien, iré a cambiar a Mile y nos vamos.
Suspiré sin apartar la mirada de mi mujer mientras se diría a la habitación de la niña para quitarle el pijama y poder irnos a la fiesta.
En un momento hablaremos de eso, pero por ahora, hablemos de lo siguiente:
Le había mentido a mi esposa.
Y casi me atraganto cuando lo hice.
Pero, ¿Qué podía hacer? Había entrado en pánico al v







