Mundo ficciónIniciar sesiónMaddy escuchó a su esposo y tragó grueso, lo conocía lo suficiente para saber que, si Deyanira se tomaba nuevamente la libertad de cuestionarlo, la convivencia se iba a tornar difícil; pensaba en la conveniencia de hablar con su amiga, ya que, aunque ella seguía pendiente de los trillizos ya ellos contaban con personal de limpieza, cocina, traslado y custodia, por lo que la atención de Deyanira era más costumbre que deber.
Mientras Maddy







