POV VICTORIA
Estoy sentada en mi oficina a las siete de la mañana con mi café ya frío y mi teléfono en la mano, mirando la foto que tomé anoche desde mi mesa en el museo. Adrián y Lola en la pista de baile, sus cuerpos tan cerca que prácticamente no hay espacio entre ellos, su mano en la mejilla de ella, sus ojos cerrados como si el resto del mundo no existiera. Es la foto perfecta de dos personas completamente enamoradas, el tipo de imagen que cuenta una historia sin necesidad de palabras.
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