POV ADRIÁN
El viaje de regreso a la mansión es completamente diferente al viaje de ida. El silencio sigue ahí pero ahora está cargado con algo pesado, algo que ninguno de los dos sabe cómo nombrar. Lola está sentada en el asiento trasero mirando por la ventana hacia las luces de Manhattan pasando, su perfil iluminado por los letreros de neón y las farolas. No ha dicho una palabra desde que salimos del museo hace diez minutos y yo no sé cómo romper este silencio sin arruinar lo que sea que acaba