Valeria, ¿me puedes acompañar al despacho que quiero hablar contigo? —sí, señor Keelan lo acompaño.
—abro la puerta del despacho donde me espera Kamila, mi hermosa esposa, sé que, aunque aparente calma, está tan angustiada con esto como yo. Es distinto que mis hijos se relacionen con personas comunes, a que lo hagan con las personas de nuestra misma sociedad, porque tenemos una imagen que cuidar.
Toma asiento Valeria… primero que nada, quiero decirte que estoy feliz de que pertenezcas a mi fam