—¡haz lo que te dé la gana Leandro! Mientras no te atravieses en mi camino todo bien —¡para ser una niñita de papi y mami, tienes muy afiladas las garras, pero ya tendré tiempo de mostrarte quién manda aquí!
—ja, ja, ja, creo que actúas de una forma muy absurda, tenía entendido que te gustaba compartir a tus mujeres, ¡no entiendo el porqué de tus amenazas! —¡Déjate de bromas Valeria… tú eres mi mujer, a ti no te compartiría con nadie! ¿Quedó claro? —¡Seré tu esposa más, no tu mujer cariño, así