—tengo treinta y dos semanas de embarazo, no fue fácil, pero logré mantener a mis hijas dentro de mi vientre el máximo tiempo posible, Leandro y yo nos encontramos ahorita terminando los últimos detalles de la habitación de las niñas. Debo decir que ha sido una montaña rusa de emociones, la situación entre Leandro y yo sigue igual, aunque él me trata como su esposa. Mi trato hacia él sigue siendo formal, lo bueno es que ya hemos establecido una especie de rutina, él sabe que no puede venir a mi