Dormí muchísimo, cuando me desperté habían pasado casi doce horas, así que me paré corriendo de la cama, me lavé los dientes y fui a ver a mi mujer, la encontré dormida y conectada a muchos aparatos, me acerqué y tomé su mano. Mi princesa, quiero verte abrir los ojos, necesito verte, asegurarme de que estás con vida, de que sigues aquí conmigo, no me puedes dejar, no te lo permitiré nunca. ¡Eres mi esposa necesito que me veas a la cara, que me perdones! Perdóname por todo lo que te hice, por to