El vídeo sediento y el mensaje misterioso
Punto de vista en primera persona
Los pasos en las escaleras nos dejaron a Nate y a mí paralizados, desnudos y expuestos en mi desordenada habitación que aún apestaba a sus rápidas e insatisfactorias eyaculaciones. Mi corazón latía con fuerza. La voz grave de Mathew volvió a llamarme, ahora más cerca: "¿Natasha? ¿Estás bien? Oí gritos".
Nate buscó a toda prisa su ropa, su pene flácido balanceándose patéticamente mientras se vestía presa del pánico. Aga