Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando Hefesto escuchó la voz del niño sintió una angustia muy fuerte en su pecho, sin embargo, se contuvo para no quebrarse, no podía preocupar a su hijo ni mostrar ningún signo de debilidad, aunque para él no era fácil, era lo único que le quedaba de Vania Katrina, su amada y difunta esposa, no podía perderlo.
—Estoy bien papá, no debes preocuparte, no te dejes intimidar —habló el niño en tono suave.
—Evan… Perdóname por mi culpa te llevaron… nunca olvides que te amo con tod







