Mundo ficciónIniciar sesiónLlegaron a la casa y luego de bajarse del auto Amalia muy seria reprendió de nuevo a la pequeña Lia.
—Bianca, no sé qué te sucede, pero el comportamiento de hace un momento no tiene ninguna justificación para mí, te desconozco y me siento profundamente decepcionada de tu actitud. Sube a tu habitación y reflexiona, en un momento hablaré contigo.
La pequeña Lía vio el rostro severo de quién era su madre y sus ojos se humedecieron, se giró y caminó al interior de la casa, vio la







