Mundo ficciónIniciar sesiónAmalia vio al niño y su corazón comenzó a palpitar con fuerza en su pecho, no pudo evitarlo y terminó acuclillada frente a él.
—Hola, siento mucho haberte golpeado, no fue mi intención. Eres un muchachito muy guapo, para tener semejante preciosura seguramente tus padres deben ser tan hermosos como tú. Mucho gusto —extendió su mano—. Me llamo Amalia Corona.
—Y-yo soy Marco —respondió el pequeño a su saludo, sintiendo la suavidad de su piel, e inhalando su dulce aroma, era la fr







