Capítulo 199. La setecientos cuarenta y ocho
Dos años y dos semanas después
Lía terminaba de arreglar las maletas, para el viaje que realizarían al día siguiente en horas de la mañana a Atenas, cuando apareció Marco.
—¿Se van todos? —inquirió mientras su madre lo veía con una expresión de molestia.
—¿En verdad no piensas ir? ¿Vas a romperle el corazón a esa niña?
—No tengo la culpa que se haya enamorado sola de mí, además, si era irritante cuando tenía diez años, y de quince me hizo una travesura que jamás podré olvidar y que me ha co