Mundo ficciónIniciar sesiónUn mes y medio después
Anaís sintió el impacto de la bofetada de su padre, haciéndole girar la cabeza al otro lado, sus ojos se humedecieron, sin embargo, contuvo las lágrimas, no quería demostrar debilidad, así la golpeara, la maltratara, la partiera en mil pedazos, su único alivio es que jamás podría doblegarla en su interior.
—¡Maldit@ sea! ¡Llora! —ordenó fue







