Capítulo 31. calculadora y manipuladora
El restaurante era de los más lujosos de la ciudad, cosa que hizo sentir un tanto incomoda a Alissa, al ver los hermosos vestidos de las elegantes mujeres que estaban en el lugar, pero al parecer eso a Maximiliano no le importaba en lo más mínimo, porque no dejaba de tomarla de la mano sintiéndose orgulloso de que la mujer a su lado sea su novia, principalmente porque él alcanzaba a percibir la incomodidad de ella cuando la chica que los estaba atendiendo no dejaba de coquetear de forma descara