Mika.
—¡Pesas un montón!—Chillo pateando la puerta de la entrada, Trisha con un secador en la mano me ve cargando a Galatea y sale corriendo a buscar el botiquín de primeros auxilios.
—¿Qué le pasó, Mika? —pregunta, sacando algodón y alcohol para despertar a la rubia.
—Sufrió un colapso, eso paso... —No me atrevo a decirle que había una rara criatura allá afuera a punto de atacarla, porque eso solo la alarmaría y lo que necesitamos justo ahora es un momento de calma para pensar que es lo que su