Mundo de ficçãoIniciar sessãoCharlie.
Entré por la puerta de aquel hotel lujoso, dejé las llaves sobre la mesa y saqué del bolsillo el móvil, despreocupado, pensando en mi preciosa princesa, y entonces… estalló la bomba.
- ¿Se puede saber dónde estabas? – preguntó, echa una furia, justo delante de mí.
- Salí a dar una vuelta – me quejé, evitando su mirada – ya sabes cuánto odio sentirme encerrado en una caja de cerillas.
<
aquí el extra de esta semana. Muy subidito de tono.







