Capítulo 44: ¿Y si ese bebé no era suyo?
Betsy estaba sentada en la cama de Sabrina, acariciándole el cabello mientras su hija sollozaba contra su pecho.
—No llores, mi niña. Eso te pondrá fea.
Sabrina levantó la cabeza, con los ojos hinchados y rojos.
—¿Cómo no voy a llorar, mamá? Sofía me quitó al hombre que amaba. Me lo quitó y ahora él la prefiere a ella.
El rostro de Betsy se tensó y el odio por Sofía aumentó, quemándole las entrañas.
—No todo está perdido.
Sabrina dejó de llorar al instan