CAPITULO 30
Cuando Abigail se dio cuenta de la marca que tenía Adam entendió que nada era coincidencia, no solamente que los tres nombres de sus rivales de amor empezarán por " A", el nombre de Adam también lo hacía y también el de la futura esposa que tendría Manolo.
Parecía que todo era una sopa donde estaba servido un gran platillo que nadie sabía cuál era el ingrediente principal, ninguno podía entender nada de lo que estaba sucediendo y en el fondo de su corazón Lo único que quería Abigail