Después que Gianni se llevó a la pequeña niña de los Salvatore yo me quedé observando a Zafiro la cual parecía divertida por la escena que acabamos de presenciar ¿tú eres así de impulsiva? —¡Si yo levanto un arma es para matar! —traté de disimular la sonrisa que amenazaba con escapar de mis labios ¡esta mujer desprende fuego, no sé si es el infierno, pero me quiero quemar!
—¿podemos hablar a solas? —¡No!
—¡pensé que tenías más agallas que tu hermana, pero ya veo que eres una cobarde! —hablaremo