Gracias Leandro por defenderme, aunque yo a este hombre no le tengo miedo porque perro que ladra no muerde.
—Sí, pero este cabrón ya me tiene harto, le ha faltado el respeto a dos mujeres que son intocable para mí… Royer me estás tentando y no quiero sorpresas cuando te vuele la cabeza en esta mesa, ¿quedó claro, Melanie?
—es cierto hermano, estás pasando los límites, así que espero que de ahora en adelante te comportes.
—les pido una disculpa por mi comportamiento, pero deben entender que es d