CAPÍTULO 13 — Compañera prohibida: El alfa de al lado . Parte 2
Primer Calor
Me desperté en llamas.
Mi cuerpo ya no era mío. Cada centímetro de mi piel ardía con una fiebre que no podía controlar. Mis pesados senos se sentían hinchados y sensibles, mis pezones duros y doloridos contra la tela húmeda de mi camiseta sin mangas. Entre mis muslos era un completo desastre: mi coño estaba empapado, hinchado y palpitando con un profundo y vacío dolor que me hizo gemir patéticamente contra la almohada. La humedad cubría mis muslos internos, pegajosa y caliente. La