Capítulo Seis — El reencuentro...
Lorenzo Bianchi
Tras cortar la llamada con Antonella, dejé ir a Marcella, mi asistente, y me quedé un rato más aislado en mi despacho.
Había sido un día agotador, tenso y plagado de matices complejos, oscilando entre buenas y malas noticias.
Cerré negocios excelentes y Valmont & Co. no para de crecer; en contrapartida, mi vida personal va por caminos peligrosos.
Caminar por un sendero que no planeé ni autoricé, para un hombre controlador como yo, es como caer a un precipicio.
Apreté la mandíbul