La noche había sido larga y silenciosa. Dana apenas había dormido después de la pelea con Felipe. Su mente estaba llena de imágenes, pensamientos y emociones que no podía procesar. La traición de Felipe la había dejado herida, pero algo en su interior le decía que había más detrás de todo esto. Algo oscuro, algo que ella aún no podía comprender.
Dana se levantó temprano, con los ojos cansados y el corazón pesado. El sol apenas iluminaba la casa cuando decidió sentarse frente a su computadora. H