La atmósfera era tensa, y Felipe se dio cuenta de que había cometido un error al dejar que las cosas llegaran tan lejos. Sin embargo, no podía permitir que eso se interpusiera en su objetivo de mantener el control.
—No voy a dejar que esto se convierta en un problema —dijo Felipe, tratando de recuperar su autoridad.
—No soy una niña a la que puedas dominar —respondió Dana, su voz firme y decidida. —No voy a quedarme aquí y permitir que me trates así.
Felipe sintió que su mundo se desmoronaba. La