Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala de espera del consultorio Dr. Héctor Silva parecía diseñada para tranquilizar: paredes color beige, plantas artificiales estratégicamente ubicadas y música instrumental que apenas se percibía. Victoria ajustó su posición en el sillón de cuero por tercera vez en cinco minutos, sus manos entrelazadas sobre el vientre que comenzaba a notarse bajo el vestido holgado que había elegido cuidadosamente esa mañana.
—Respira —murmuró Alejandro, su mano encontrando la de ella—. Solo es una sesión.
Solo una sesión que podría determinar el futuro de mis hijos, pensó Victoria, pero asintió sin convicción. La orden judicial había sido clara: terapia familiar obligatoria como requisito previo a cualquier determinación de custodia. Una oportunidad para demostrar que podía colaborar civilizadamente con el padre de lo







