Elizabeth Morgan
Hago de tripas corazón para seguir adelante, no voy a dejar perder el legado de mi esposo, entro a la oficina a las siete de la mañana, ninguno ha llegado a un solo el vigilante.
Me encargo de evaluar todo las decisiones que tenía que tomar mi esposo esta semana, me parece increíble que el pudiese con toda estar carga solo.
—Mi asistente entra, trayéndome un café cargado con una galleta, a las ocho y media de la mañana, sabe que no he comido nada, me imagino que esta era la ruti