Capítulo 25
William se puso pálido, sus ojos se llenaron de lágrimas mientras veía el rostro infeliz de Luciana.
—Yo... Felicidades Luciana —Mariana interrumpió el momento incomodo con unas felicitaciones que estaban lejos de ser verdad.
Luciana solo asintió con la cabeza
—No me siento bien, quiero ir a mi habitación
Alfredo sonrió cínico y monstruoso
—Preciosa, creo que deberíamos atender a nuestros invitados, ellos esperan una atención de alta calidad.
Mariana negó con la cabeza
—Por mi no