Capítulo 22
Mariana siente que sus piernas le tiemblan, frente a ella están todos los culpables de su infelicidad.
Los culpa de la muerte de su cachorro, de la muerte de su hermana, de la tristeza y del desamor.
—¡No es verdad! Tengo que estar soñando.
Mauro se acerca a ella, está temblando como si un fantasma se hubiese atravesado en su camino.
Nicola está paralizado, pálido y temblando, aquella loba imponente que se presenta frente a el, le trae recuerdos, sensaciones Pero sigue sin recordar.