CAPÍTULO 13
La manada entera se sumió en un frenesí de confusión después de que Tanya se marchara con Abigail. Su voz, fría pero a la vez cálida y tierna, resonó en el salón cuando, dirigiéndose a su rey, lo llamó compañero. «¿Es cierto?», se preguntaban entre susurros y murmullos. Algunos la llamaban audaz, otros, arpía. Las mujeres, sobre todo, aunque la detestaban, no dejaban de hablar de su valentía. El salón se llenó de bullicio; todas sus voces ahogaron la suave música de fondo.
Lolita si